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Prevención del suicidio

¿Qué se puede hacer para prevenir el suicidio de las personas con discapacidad visual?

Hay diversas acciones que se pueden llevar a cabo en entornos clínicos y sociales para prevenir la conducta suicida en personas con discapacidad visual. Algunas recomendaciones son: 

  • Integrar un cribado de salud mental en las consultas oftalmológicas. Dado que oftalmología es a menudo la única especialidad que visita la persona, se recomienda implementar herramientas de detección y normalizar la conversación en la consulta.ç
  • Identificar momentos críticos de riesgo. Los profesionales deben estar atentos, especialmente, en el momento del diagnóstico y durante las transiciones de funcionalidad en tareas básicas de la vida diaria, como dejar de conducir o no poder leer de forma independiente.
  • Fomentar la rehabilitación básica temprana. El uso de herramientas adaptativas como el bastón para el desplazamiento o los recursos ópticos y tecnológicos ayudan a mantener la conexión social y, a la vez, proteger la salud mental.
  • Restaurar la autonomía. Cuando mejoramos la capacidad en el desplazamiento y el acceso al ocio, a la cultura, a entornos deportivos, académicos o laborales, reducimos la sensación de carga o dependencia, uno de los principales predictores de la ideación suicida.
  • Derivar a redes de apoyo y a grupos de pares. Es básico que los diferentes profesionales trabajen de manera coordinada para ofrecer los recursos necesarios a cada persona.
  • Informar i formar a los familiares sobre las señales de advertencia y de la alarma de suicidio.
  • Ayudar a evitar el aislamiento social, así como la inactividad. Estos son riesgos probables en personas con grandes déficits visuales y, por lo tanto, se convierten en factores de riesgo para el comportamiento suicida.