El estigma vinculado a las adicciones perjudica considerablemente el acceso y la eficacia del tratamiento. Muchas personas afectadas evitan buscar ayuda por miedo a ser juzgadas o discriminadas.
Las loot boxes, o cajas de botín, son elementos virtuales que se compran con dinero real o con moneda del juego, las cuales contienen una selección aleatoria de artículos virtuales.
Una de las técnicas usadas es el chantaje emocional, que involucra hacer sentir culpa al participante por no realizar el reto, insinuando que podría ser excluido del grupo.
El tratamiento más efectivo para la compra compulsiva es la terapia cognitivo-conductual (TCC), que cuenta con la mayor evidencia científica en su favor.
Las señales más frecuentes de la compra compulsiva incluyen un incremento significativo en el tiempo y el dinero dedicados a comprar, así como sentimientos de culpa o vergüenza después de las compras.