Dejar el consumo de drogas tras un primer episodio psicótico

Resumen
Cuando una persona tiene un primer episodio psicótico desconecta de la realidad. Esto significa que puede ver, escuchar o sentir cosas que no existen o desarrollar creencias erróneas, como pensar que otras personas pueden leer su mente o que la están persiguiendo, algo que puede generar miedo y desconfianza en el entorno. Las causas de desarrollar un primer episodio psicótico pueden ser diversas:
- Estrés intenso o prolongado.
- Antecedentes de trauma.
- Factores sociales y económicos.
- Predisposición genética.
- Consumo de sustancias, en personas con vulnerabilidad a la psicosis.
Un primer episodio psicótico puede tratarse con ayuda profesional, por lo que, con el acompañamiento adecuado, las personas se pueden recuperar.
¿Cómo me puede afectar el consumo de sustancias si tengo psicosis?
Abandonar el consumo de sustancias puede ser clave para evitar nuevos episodios psicóticos. Sustancias como el cannabis, la cocaína, las anfetaminas y los alucinógenos pueden aumentar este riesgo. También es importante identificar otras sustancias, como el alcohol, que pueden facilitar también el consumo de otras drogas. Pero, ¿cómo afectan las drogas si tengo psicosis?
Algunas drogas producen un aumento de dopamina en el cerebro a través de distintos mecanismos. Este es un neurotransmisor que transmite señales entre las neuronas, contribuyendo a que la persona experimente emociones intensas, miedo y paranoia, lo que puede hacer que la persona tenga dificultades para distinguir lo real de lo irreal.
Algunas sustancias como el cannabis o la cocaína producen un aumento de la dopamina, que puede incrementat la dificultad de distinguir lo real de lo irreal. Abandonar el consumo de drogas es clave para evitar nuevos episodios psicóticos.
Imagina que tu cerebro es como una gran orquesta de música, y que cada parte de tu cerebro es un instrumento que toca una parte de una misma canción. La dopamina actúa como el director de la orquesta, encargándose de dar las señales para que todos los instrumentos toquen de manera ordenada y sincronizada. Cuando la orquesta está bien dirigida, la música suena armoniosa y tranquila.
Ahora bien, imagina que el director de la orquesta, se viene arriba y empieza a dar órdenes de forma desordenada y errática. Los instrumentos empezarán a tocar cuando no les toca; el violín sonará desafinado y estridente, la flauta como un gato maullando y el pianista tocará una partitura distinta al resto de la orquesta. Esto puede llegar a interpretarse de manera confusa, ocasionando miedo y desconcierto.
La recaída como parte del proceso
Dejar las drogas es un desafío real y complejo, y es normal experimentar recaídas. Sin embargo, una recaída no traduce directamente a una situación de fracaso, sino una parte del proceso de cambio. Este fenómeno se conoce como la «espiral de recaída». Después de un período de abstinencia, una recaída puede generar sentimientos de culpa, frustración angustia y desesperanza, lo que aumenta el deseo de consumir nuevamente.
Con el apoyo adecuado y estrategias efectivas, es posible volver a intentarlo y lograr la abstinencia a largo plazo. Por tanto, en el proceso de cambio de hábitos, no se avanza de manera lineal, y nos encontramos con múltiples etapas de transición y riesgo de recaídas. Pueden sentirse como un retroceso, pero no has vuelto al punto de partida, ya que los periodos de consumo y abstinencia son diferentes entre sí. Al retomar el tratamiento de recuperación, se hace con mayor conocimiento y experiencia.
El proceso de cambio de hábitos no avanza de manera lineal, y nos encontramos con múltiples etapas de transición y riesgo de recaídas. Dejar las drogas es un desafío complejo.
Otra inquietud que te puede surgir es: ¿y si pierdo a mis amigos si dejo de consumir? Es comprensible que te sientas vulnerable o incluso necesites tomar distancia de ciertos entornos o personas que asocias con el consumo de drogas. En ocasiones, las personas que nos rodean no son conscientes del impacto que las drogas pueden tener en los demás, por lo que hablarlo, hasta donde tú consideres, podría ayudarles a entender mejor tu situación.
Si este es un tema delicado, busca apoyo de personas cercanas o profesionales que te ayuden a tomar decisiones y te den el respaldo que necesites. Puedes practicar cómo transmitir la información que te apetece compartir, encontrar y consensuar las palabras que creen que refleja tu situación de cambio. Por lo que es buena elección rodearte de personas que te apoyen en tu proceso y respeten tus límites.
Estrategias para reducir o abandonar el consumo de sustancias
Cada persona es única y enfrenta desafíos distintos, por lo que las estrategias deben adaptarse a su situación y contexto:
Buscar ayuda profesional
Existen terapias grupales con otras personas en situación similar en las que se puede crear un espacio seguro donde compartir tu proceso de recuperación y formar parte del de otros.
En cuanto a las terapias individuales, puede ser oportuno valorar tu situación concreta y, en base a esto, diseñar una estrategia para incidir sobre los factores que mantienen el consumo. También es posible trabajar en consulta con estrategias específicas para la ansiedad sin recurrir a la sustancia tóxica. Quizás sea importante valorar tu situación socioeconómica y ayudarte con ello, así como coordinarnos con tu instituto para explorar cómo ayudarte.
Existe mucha información en internet que puede resultar confusa en relación al uso de sustancias en el ámbito terapéutico. En la comunidad médica se investiga el uso de psicodélicos, la marihuana para el manejo del dolor crónico y el papel del CBD, entre otros. Como es un asunto complejo y es coherente que te parezca contradictorio, es importante que lo plantees en consulta y tengas la información de una fuente fiable que pueda guiarte en tus dudas y adaptarlas a tu situación médica.
Identificar qué te lleva a consumir, por qué consumes y cómo evitar situaciones de riesgo
Es importante reconocer qué lugares, personas o circunstancias pueden llevarte a consumir. Hablamos de reestructuración ambiental, cuando planteamos evitar determinados ambientes o situaciones de riesgo.
Si no es posible o deseas hacerlo de otra forma, puedes establecer un plan de prevención de recaídas. Por ejemplo, si vas a una quedada donde sabes que habrá drogas, establece límites claros contigo mismo previamente. Cuando finalmente te sientas preparado y seguro para acudir, puede ser útil practicar respuestas de rechazo o pensar en cómo retirarte si sientes presión del grupo. De esta forma, evitas tener que improvisar y reduces riesgos de ceder. Además, si tienes un referente amigo que sea conocedor de tu deseo de evitar el consumo, puede también ser de ayuda ante un momento de crisis.
Crear una red de apoyo
Tener personas que te apoyen hacen que un proceso complicado pueda ser más sencillo. Imagina que estás tratando de subir una montaña y la cima está un poco lejos. Aunque estás muy motivado, empiezan a aparecer dudas de si estás preparado, tienes hambre y además te empiezas a cansar. Estás a punto de rendirte y bajarte de la montaña, pero justo encuentras a otras personas por el camino que también quieren subir a la cima. Algunas saben qué atajos tomar o comparten contigo la mitad de su bocadillo para tener energía. En este ejemplo, esta gente que te acompaña puede representar tus amigos, tu familia u otras personas que están batallando en una situación similar a la tuya.
Diseñar una rutina saludable y fijar metas personales
Mantenerse ocupado con actividades reduce las ganas de consumir. Por ejemplo, cuando haces ejercicio, el cuerpo libera endorfinas, las famosas «hormonas de la felicidad», sustancias químicas naturales que proporcionan sensación de bienestar y activan los receptores del placer. Además, el ejercicio reduce el estrés y la ansiedad, y te puede ayudar a conocer a otras personas. Estructurar tu día ayudará a que puedas tomar mejor control sobre tus decisiones.
Resignificación de identidad
La identidad se conforma a partir de tus creencias, tus experiencias, tu forma de ver el mundo, lo que te importa y tu dirección. Es como un mapa de ti mismo, que cambia a medida que aprendes y creces. Por tanto, resignificar tu identidad consiste en el proceso de reevaluar y transforma la manera en que se percibe uno a sí mismo.
Implica revisar las creencias, valores y narrativas que la persona tiene sobre su propio ser, lo que permite una reconfiguración de su identidad en función de nuevas perspectivas, aprendizajes o experiencias. De este modo, se busca dar un nuevo sentido a los eventos vividos, integrando los aspectos dolorosos de la experiencia de manera constructiva, lo que puede ayudar a la persona a encontrar nuevas formas de entenderse y de relacionarse con el mundo. Por tanto, es una forma de adaptación, en la que la persona puede recuperar su sentido de propósito después de hacer un cambio en su vida.
En conclusión, las personas recurren a las drogas para cambiar cómo se sienten, para encajar o para mitigar un malestar psíquico. Cada individuo es único, con su historia vital y sus experiencias, por lo que posiblemente no existirán soluciones universales y es recomendable que busques ayuda para sentirte acompañado y guiado en este proceso. Recuerda que los vínculos también se mantienen con las drogas, y crear otros sanos, será un punto crucial en este proceso.
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