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Protejamos a los niños y adolescentes en el deporte

Recomendaciones para prevenir y detectar malos tratos y violencias sexuales a niños y adolescentes en las actividades deportivas
Cisa Llopis Carbajo

Cisa Llopis Carbajo

Psicòloga experta en Intervenció Social. Coordinadora técnica.
SOM Salud Mental 360
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El maltrato infantil es un fenómeno excesivamente frecuente en todo el mundo, multicausal y multisectorial, pero que puede prevenirse.

La Organización Mundial de la Salud define el maltrato infantil como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia, entre otros, incluso a veces también la exposición a la violencia machista. La propia organización pone de relieve las consecuencias de los malos tratos en la salud física y mental del niño o adolescente, con impacto en toda su posterior vida adulta.

Una de cada 5 mujeres y uno de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia (OMS).

Algunos de los factores de riesgo del maltrato infantil pueden ser propios del niño (como ser menor de 4 años o adolescente), de los progenitores o tutores (dificultades en el establecimiento del vínculo afectivo con el bebé, no cuidarlo, antecedentes de maltrato infantil, consumo de alcohol y drogas o dificultades económicas), factores relacionales (aislamiento o carencia de red social de apoyo, ruptura familiar o violencia machista, o problemas físicos, mentales o del desarrollo de algún miembro de la familia), o factores de tipos sociales y comunitarios (desigualdades sociales y de género, falta de vivienda adecuada, altos niveles de paro y pobreza, inestabilidad o desigualdades económicas, fácil disponibilidad de alcohol y drogas, o insuficientes políticas de prevención).

Algunos ámbitos, como el educativo, el deportivo o el del ocio, son básicos en la detección de casos de niños y adolescentes que son maltratados. En el caso de las actividades deportivas fuera del horario lectivo, al igual que ocurre en los centros educativos, son espacios donde pasan gran parte de su tiempo de actividades y socialización, donde conviven niños, adolescentes y adultos, y pueden ofrecer un modelo relacional alternativo o complementario a lo que encuentran en casa con la familia. A su vez, se pueden crear vínculos de confianza que permitirán detectar antes posibles situaciones de maltrato.

En este sentido, el Instituto Barcelona Deportes del Ayuntamiento de Barcelona ha elaborado un Protocolo para la prevención, detección y acción de los malos tratos y de las violencias sexuales a niños y adolescentes en las actividades deportivas de la ciudad de Barcelona para proporcionar circuitos de intervención a las entidades que gestionan actividades deportivas con niños y adolescentes.

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El protocolo pone el foco en la importancia de tomar medidas preventivas para evitar situaciones de riesgo, que pueden ir desde trabajar en parejas pedagógicas, a que las instalaciones deportivas faciliten lo máximo posible la visibilidad en los espacios que se empleen, pasando también para evitar quedarse a un profesional solo con un niño o adolescente, crear espacios tranquilos en lugares abiertos para las entrevistas individuales en vez de hacerlos en espacios cerrados, cuidar la confidencialidad de los datos y no dar o sol. licitar números de teléfono o correo electrónico personal sin informar a las familias.

También recomienda a los equipos profesionales de estas instalaciones deportivas que actúen ante situaciones de sospecha de maltrato en el entorno familiar del menor, por parte de alguna persona del equipo de la entidad, o por parte de uno otro niño o adolescente con quien comparte actividad. La actuación siempre deberá ser prudente y guiada por los criterios de discreción (deben ser pocas las personas informadas de la situación y que deben actuar), transparencia (comunicar toda la información que se tenga, a las familias y personas afectadas) y mínima intervención necesaria (los menores no deben ser entrevistados por más de una persona de la entidad deportiva).

Como también se recoge en el Protocolo marco de actuaciones contra el maltrato de niños y adolescentes de Cataluña, sería recomendable designar un Referente de protección contra el maltrato o violencias sexuales a los menores, persona con la que debería contactar si se detecta cualquiera indicio de maltrato, que asesorará a la dirección y profesionales de la entidad sobre cómo intervenir, o realizar el seguimiento de los casos detectados. En el documento del Institut Barcelona Esports recuerdan que, en las entidades con una estructura insuficiente para permitir la figura del Referente de protección, sus funciones serán asumidas por la presidencia, dirección o coordinación de la entidad.

Así, es primordial para reducir el maltrato infantil que las entidades que gestionan actividades deportivas fuera del horario lectivo sean partícipes, implementando medidas de prevención, formando a sus equipos profesionales en la detección de situaciones de maltrato, y proporcionando indicaciones y herramientas para la actuación.