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Videojuegos

¿Son adictivos los videojuegos?

Los videojuegos no son necesariamente adictivos, ni las personas que juegan a videojuegos tienen que acabar desarrollando una conducta adictiva. Pero sí son potencialmente adictivos, sobre todo, en población más vulnerable como son la infancia y la adolescencia.

Sabemos que los videojuegos que se juegan online (ya sea por equipos o individualmente) son más adictivos que aquellos que no. Y principalmente los juegos de rol y los juegos de disparos en primera persona.

En los videojuegos en los que se crea un avatar un muñeco que lo representa en el juego y tiene cualidades físicas que uno puede modificar para identificarse con los protagonistas del juego), «vivir» la vida de este avatar puede resultar para muchos adolescentes una manera más emocionante de vivir sus propias vidas y huir de la monotonía y de la insatisfacción personal.

Además, muchos videojuegos incorporan componentes que tienen que ver con los juegos de azar, como la compra con dinero real de cajas o sobres sorpresa que pueden aumentar la probabilidad de tener mejores futbolistas o mejores cualidades de una arma. Estos juegos tienen un mayor potencial adictivo. 

Algunas características de los videojuegos que los hacen especialmente adictivos son:

  • La socialización: nos permiten sentirnos en contacto y relacionarnos con otros jugadores. «Conozco mucha gente, tengo muchos amigos».
  • Las actividades exploratorias: permite explorar acontecimientos del juego, nuevos roles. «Me permite experimentar, vivir aventuras, sentirme como otro personaje».
  • El logro de estatus: permite aumentar el reconocimiento, el prestigio y el poder dentro del mundo virtual. «Soy bueno, me siento bien».
  • La disociación con la vida real: el tiempo de juego desplaza el tiempo dedicado a partes positivas (por ejemplo, otras aficiones o relaciones en el mundo real) y negativas (por ejemplo, conflictos interpersonales, preocupaciones de la vida real). «Jugando me olvido de las obligaciones y de las preocupaciones».